"El juguete rabioso", de Roberto Arlt / Revista "Siete Artes" / 10-02-20
- Jesica Sabrina Canto
- 26 feb 2020
- 2 Min. de lectura

Los derroteros de la clase media de 1910
La dificultad para insertarse en el mundo laboral no es sólo un problema actual. Roberto Arlt retrata esta dificultad en su novela "El juguete rabioso", ambientada aproximadamente en 1910. Esta historia tuvo como título original "La vida puerca", pero por sugerencia del editor fue modificado, insinuando así una infancia dramatizada. El mismo le llevó a su autor cinco años escribirlo y forma parte de una serie cuyos textos antecesores son "El rengo", "El poeta parroquial" y "Recuerdos del adolescente". En este libro se conjugan la representación del mundo urbano y el realismo agudo y dramático de la clase media Argentina de la época. No hay una mirada piadosa.
El autor nos muestra los barrios y la ciudad descriptos como algo grotesco, nada pintoresco, lo que está en consonancia con las dificultades que atraviesa el personaje. El espacio urbano es caótico, geometrizado, de carácter emocional patético. A esta cartografía se le suma un léxico que contribuye a la división tajante entre pobres y ricos. Se hace notoria la desigualdad respecto al acceso a la cultura, haciendo hincapié en esta disparidad respecto al acceso a los libros.
El juguete rabioso es una novela de aprendizaje, donde el héroe atraviesa diferentes etapas, cumpliendo con un recorrido. Hay una violencia contenida en la escritura que está a flor de piel y se siente en la lectura. El personaje escribe sus memorias, ya siendo un adulto que rememora su adolescencia con el marco de distancia temporal.
Oscar Masotta (intelectual argentino, 1930-1979) opina que lo que está en cuestión en esta novela es una contradicción interna de la clase media: el individuo de la clase media se desconoce a sí mismo, se encuentra en una posición ambigua que está más cerca de la clase baja pero aspira a la clase alta.
Datos del libro: El juguete rabioso, de Roberto Arlt (1926, Editorial Latina, género: novela, págs. 192).





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